Es Posible aumentar mas cm al tamaño del pene

agrandar el miembroEn un planeta faloidólatra no es extraño que por encima, aun, de la propia naturaleza, no pocos hombres echen mano de cuanto se les pasa por delante para agrandar el tamaño a su mejor amigo.

Aclaro que ni eso, ni el hecho de que el pene se considere el máximo símbolo de la masculinidad, es una cosa de ahora.

Los egipcios, por poner un ejemplo, adoraban al dios Osiris, cuyo símbolo era un falo desmedido. Los helenos, por su lado, se dieron a conocer como adeptos pasionales del culto fálico, que recrearon hasta en elementos de empleo diario. Son conocidas las vasijas de barro, cubiertas de pinturas y de penes erectos en frente de los que debían agacharse las bacantes, que eran las adoradoras del dios Baco.

Esa es apenas una muestra de que durante la historia el pene –y su tamaño, por supuesto– ha estado socio a la fertilidad; es más, no ha perdido su estrellato incluso cuando desde los romanos es obvio que la fertilidad se encuentra en un aledaño vecino suyo: los testículos.

A pesar de eso los hombres prosiguen deseando que su pene tenga un tanto más de lo que la naturaleza les dio. Y la razón se halla en los desenlaces de múltiples encuestas que prueban que los señores se sienten honestamente incómodos cuando equiparan el suyo con el de otros machos o bien con el imaginario que tienen sobre ese tema.

No es un invento. Es más: el fenómeno ha dado paso al llamado “síndrome del vestuario”, que describe realmente bien la sofocación que sienten cuando piensan que su aparato siempre y en toda circunstancia es más pequeño que el de el resto.

Lo curioso del tema es que ciertos estudios de la Asociación Americana de Urología prueban que la mayor parte de las veces la ansiedad generada por el tamaño del pene tiene poca relación con el tamaño real del mismo.

Se ha comprobado, en verdad, que en una buena parte de los casos los hombres que procuran soluciones (eminentemente quirúrgicas) para ganarle unos centímetros a su mejor amigo, realmente tienen penes de tamaño normal.

Lo cierto es que la percepción queja más con la autoestima; no se ha comprobado, en verdad, que tras la cirugía mejore la autoestima de los señores.

agrandar el pene

‘Un centímetro más como hacer crecer el pene 
Sin importar un mínimo qué o bien cuánto se afirme, siempre y en toda circunstancia va a haber hombres prestos a someterse a lo que sea con tal de ganar un centímetro más. Mas, ¿qué tan efectivos son los métodos más habituales? Merece la pena darle una mirada a lo que la ciencia debe decir a este respecto.

Marco Oderda y Paolo Gontero, urólogos de la Universidad de Turín, examinaron múltiples estudios libres sobre técnicas quirúrgicas de alargamiento peneano.

Entre las más frecuentes es la disección del tendón disensor, que ofrece incrementos de longitud de entre uno con tres y dos con cinco centímetros. Conforme los estudiosos, de un conjunto de ciento veintiuno hombres que se sometieron a ella la mayor parte se declaró inconforme con los desenlaces, eminentemente pues ciertos manifestaban erecciones en ángulos extraños e inclusive empeoras en la actividad sexual.

Ciertos especialistas han ido más allí y aseguran que el procedimiento presenta “un nivel inadmisible de complicaciones que llegan a tornarse peligrosas”.

Otros, claro, afirmaron sentirse realmente bien, mas fundamentalmente desde el plano estético, no funcional. Eso desea decir que la mejora no es la regla.

En lo que se refiere a los métodos no quirúrgicos, exactamente los mismos autores sometieron a revisión los extensores de pene, esos dispositivos que se fundamentan en el sistema de tracción para acrecentar las dimensiones del pene. Los señores pueden llevarlos prudentemente bajo la ropa y sostenerlos todo el día.

Conforme con los estudiosos, estos adminículos consiguieron alargamientos promedio de uno con ocho centímetros, mas solo si los interesados los usaban mínimo 6 horas cada día a lo largo de 4 meses seguidos. Asimismo se patentizó un incremento de hasta 2 centímetros del pene en situación de reposo y de uno con siete centímetros en erección, si el señor los empleaba de forma “adecuada” 4 horas cada día continuas, a lo largo de 6 meses ininterrumpidos.

Otra herramienta muy difundida, sobre todo desde el plano comercial, es la bomba de vacío que aspira y tensa al pene. Si bien ofrece desenlaces prodigiosos en un tiempo corto, estudios serios hechos sobre el particular han probado que tras 6 meses no consiguen ningún género de beneficio real, si bien la mayor parte de los hombres que lo usan experimentan una suerte de satisfacción, mas desde el punto de vista sicológico.

Otros análisis han tocado de forma técnica los ejercicios para agrandar el pene, muy difundidos por la red. Tras poner a ciertos pacientes a prueba, no han registrado ningún género de eficiencia.

En rema, y muy socorridos asimismo en ciertos hombres deseoso, son los llamados anillos flexibles o bien recios que se sitúan en torno a la base del pene, y que se ofrecen para acrecentar la talla. De estos, mis amigos, hay mucho que contar, pues los análisis serios referencian a muy pocos pacientes, que en paralelo tienen algún género de tratamiento médico. Mejor dicho: aun hay poca información para sacar conclusiones sobre sus desenlaces.

Probablemente va a haber más técnicas y ofertas que incluyen desde masajes y pomadas hasta rezos y liturgias. La verdad es que, a decir verdad, a esta altura se puede terminar que con salvedad de los semejantes extensores, lo demás sencillamente no marcha.

Así, y para resumir, señores, queda por decir que en la mayor parte de los casos muchos procuran prolongar algo que verdaderamente no tienen cortico para nada. ¿Para qué exactamente preocuparse entonces? Hasta entonces.

Con información de ‘El pene por medio de la historia’ y como ampliar el pene

Símbolo omnipresente
Príapo, con su sexo gigante y en erección perpetua, es la alusión romana al pene. Su imagen es omnipresente, al punto que su forma invadía no únicamente el ambiente cotidiano sino se transformó en un accesorio de belleza y hasta señal de orientación. Todo como culto a la fertilidad.

En la Edad Media brotó la bragueta, mas no como la conocemos el día de hoy. Se trataba de una lona colorida y rellena con la que se pretendía esconder el falo, mas que realmente daba a comprender que esa zona del cuerpo no podía ignorarse.

A lo largo de las conquistas se hallaron, en diferentes zonas de América, hombres desnudos de ciertas comunidades nativas que exhibían sus sexos en reposo cubiertos con fundas grandes, para atraer la mirada. Aun, en dependencia de la jerarquía, llegaron a cubrirlos de oro, como en ciertas etnias andinas precolombinas.

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